jueves, 10 de diciembre de 2009

[FanFic de Naruto] Asesino Suelto - Capítulo 7

La misión duró tres días pero resultó excesivamente tranquila a pesar de haber sido clasificada en nivel C. Por mucho que se hubiese pensado que podrían recibir un ataque para robarles el objeto, nunca se encontraron con nadie. Y eso hizo que Hibiki estuviese deprimido, y por contra, Len estaba contento, porque le gustaba que las misiones fuesen tranquilas, y pese a que le encantaba cabrear a Hibiki y pelear con él, detestaba la preocupación que resultaba de tener que jugarse la vida en una batalla. En eso era como su padre, porque quería evitar todo lo que fuese problemático, a excepción de molestar a Hibiki. Yui, por su parte, estaba más preocupada por saber que ocurriría si Hibiki se reencontrase con su padre, pero tras llegar a la villa pronto se olvidó de eso cuando un hombre les hizo pararse.

- ¿Inuzuka Kiba?
- Sí.
- Tú y tu equipo debéis acudir de inmediato ante el Consejo.
- ¿Se puede saber la razón?
- Lo desconozco, pero mis órdenes son llevaros.

Tras el asesinato del señor feudal y la huida del Hokage, el Consejo Ninja se convirtió en la máxima autoridad en la villa, siempre bajo el estricto control del propio señor feudal del país del Fuego. Ellos eran quienes tomaban las decisiones acerca de a quien correspondía realizar las misiones de rango A y S, y por ello resultaba muy raro que se reuniesen con un grupo genin como el lideraba Kiba. Las reuniones del Consejo se celebraban en una gran sala del edificio que durante décadas fue la residencia de los Hokages. Allí y bajo la atenta mirada de sus miembros, el equipo de Kiba se sentó.

- Inuzuka Kiba, Nara Len, Asano Yui y Hyuga Hibiki. Se les ha ordenado acudir para aclarar cierto incidente.
- Según lo que escribió en el informe de la misión, señor Inuzuka. - continuó otro – Tras librarse de los bandidos que debían capturar para cumplir con la misión, decidieron perseguir a un desconocido.
- Así es. Pero le perdimos la pista.
- En toda la villa es conocida la gran habilidad de rastreo del clan Inuzuka, y especialmente la suya, Kiba. ¿Pretende que nos creamos que el desconocido huyo tan fácilmente? - los tres genin miraron a su maestro intrigados por saber lo que respondería
- Me alaga su valoración sobre mi, pero incluso mi olfato puede ser burlado con la suficiente habilidad.
- Tomando eso como cierto... - el consejero se inclinó hacia delante mirando a Kiba de forma directa – entonces no sabe nada acerca de un grupo ANBU que abandonó la villa la misma noche que comenzaron su última misión ¿verdad?
- Si como ha dicho ya habíamos empezado la misión, entonces ya estábamos cerca de nuestro destino. No puedo saber lo que hace un grupo de ANBU que abandonase la villa a esas horas estando tan lejos.
- Tiene razón... es difícil que pueda saber nada sobre eso. Consideraremos entonces que no tiene nada que ver con ellos. Pero ellos se niegan a dar ninguna información acerca de que hacían fuera de la villa y contra quien se enfrentaron. Agradeceríamos cualquier información que pudieses darnos.
- Lo siento pero no se nada, al fin y al cabo acabamos de llegar. Y si no tienen nada más que decir, nosotros nos...
- No tan deprisa – el que interrumpió la discusión era un hombre joven que acababa de entrar en la sala y que en su cintura portaba el símbolo del fuego -. He hecho unas investigaciones y he podido saber que a esos ANBU les derrotó una persona en concreto. Por eso, y por la seguridad de su grupo, a partir de ahora se limitarán a realizar misiones dentro de las proximidades de la villa.
- De acuerdo – Kiba prefería no negarse para evitar que sus alumnos escuchasen el nombre del que derrotó a los ANBU
- ¡Me niego! - las palabras de Hibiki resonaron en toda la sala
- Hibiki, compórtate.
- ¡No! ¿¡Quién fue el que derrotó a esos ANBU!? ¿¡Quién pudo ser, como para que tengan que mantenernos bajo control!? O mejor, ¡para controlarme a mi!
- Ju – una leve risa salió de la boca del consejero -. Fue Uzumaki Naruto. - Hibiki esperaba esa respuesta, pero aún así se quedó sin saber que decir - Ahora que ya lo sabéis, limitaos a seguir nuestras órdenes y manteneos siempre en las proximidades de la villa.

El grupo abandonó el edificio en silencio. Kiba decidió llevarles a cenar para intentar cambiar de tema, y quitarle hierro al asunto. Pero sus intentos fueron en vano. Los tres genin estaban molestos por como les habían tratado.

- Ese hombre – comenzó Len -, era uno de los Doce Protectores ¿verdad?
- Sí. También pertenece a ellos, al igual que tu padre. Pero el que habéis visto es uno de los más cercanos al actual feudal.
- ¿Por qué nos lo ocultaste?
- ¿De qué hablas, Hibiki?
- No se haga el tonto, maestro. Leí lo que ponía en la nota y... – Kiba le tapó la boca y empezó a olfatear el aire - ¿pero qué hace?
- Asegurarme de que no nos están espiando.
- ¿Qué?
- Si has leído la nota y has descubierto lo que ponía, entonces es mejor que nadie más lo sepa.
- Entonces, ¿por qué nos lo ocultaste?
- No quería que ponerte en peligro. Si tu padre te hubiese visto podría haber intentado llevarte con él.
- ¿Y por qué nos mantienen en la villa? ¿Acaso piensan que así voy a estar más seguro?
- Ojala fuese eso, Hibiki. Pero si te soy sincero, creo que esperan usarte como cebo para atraer a tu padre y capturarle.
- Pero... ¡eso no tiene sentido!
- Puede que para ti no, pero ellos lo ven de otra forma.

Kiba siguió hablando un buen rato con sus alumnos, hasta que cada uno se fue a su casa a dormir.

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Después de que el grupo de Kiba abandonase la sala del consejo, sus miembros siguieron hablando.

- El chico es demasiado escandaloso.
- Es posible, pero nos vendrá bien como cebo. La captura de Naruto es nuestra prioridad.
- Recordad las órdenes del señor feudal – dijo el miembro de los Doce Protectores -. Necesitamos a Naruto vivo.
- Tranquilo – continuó un anciano -, a nosotros tampoco nos hace gracia perder al Kyubi. Haremos lo que sea necesario para recuperarlo.

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Al día siguiente, Kiba había quedado con su equipo para entrenar en el bosque, dentro de las murallas de la villa. Hibiki no pudo dormir mucho y estuvo entrenando un buen rato con Neji. El jounin seguía siendo un rival imposible para él, y por mucho que lo intentase era incapaz de acertarle un solo golpe. Sin embargo, y a pesar de su diferencia de nivel, Neji le enseño varias técnicas del clan, que a su edad él ya controlaba. Hibiki las realizaba con bastante habilidad, pero Neji le advertía que sus golpes deberían ser más rápidos si quería acertar en los puntos de chakra con precisión. Al cabo de un rato, Hibiki abandonó la casa y se dirigió a la zona de entrenamiento. A rápidos pasos, Hibiki atravesó la villa hasta el bosque y entonces escuchó a alguien entrenando. Por curiosidad, se acercó. Era Misao, estaba sola entrenando el lanzamiento de shurikens.

- Qué guapa es – pensó Hibiki -, su pelo negro, su forma de moverse, su voz, sus ojos rojos... ¿eh? - Hibiki se restregó las manos por su ojos para aclararse la vista y después volvió a mirar – Habrán sido imaginaciones mias – la última frase la soltó en voz alta.
- ¡Tú! – dijo Misao al oirle -... Te llamabas Hibiki ¿verdad?
- No... digo sí... quiero decir que no te estaba espiando ni nada parecido. Solo iba a entrenar. - aunque el otro día fue más decidido, Hibiki no quería que Misao le atizase un nuevo puñetazo
- La verdad... la verdad es que no me importa que mires – Misao giró su cabeza con la cara colorada.
- ¿En... en serio? Yo... bueno... - Hibiki miró para otro lado para que no le viese que estaba colorado
- ¡Hibiki! - el grito de Kiba sonó cerca - ¡Se que estás cerca! ¡Ven a entrenar de una vez!
- Parece que te llaman...
- Sí... bueno... hasta luego, Misao – y Hibiki marchó rápidamente al encuentro de su grupo.

Durante toda la mañana el grupo de Kiba entrenó duramente, y al mediodía Kiba les dijo que tendrían una misión por la tarde. Era muy sencilla, casi podría decirse que demasiado pues se basaba en la búsqueda de una mascota perdida. Un perro que se había escapado y que muy posiblemente estuviese perdido en el bosque. Hibiki estaba cabreado porque con la decisión del Consejo solo podrían realizar misiones del rango más bajo, ya que las de rango C solían requerir abandonar la villa. Tras comer el grupo volvió a reunirse y una vez que estuvieron en el bosque comenzaron la búsqueda. Kiba decidió dejarles todo el trabajo a sus alumnos para que por lo menos pudiesen utilizarlo como entrenamiento. Además Kiba sabía que el riesgo era mínimo porque había detectado a al menos dos ANBU vigilándoles. ¿Realmente pensaban que Naruto intentaría recuperar a su hijo, o había algo más que él desconocía? Decidió que era inútil sacar conclusiones. Yui encontró el rastro del perro y fue entonces cuando Hibiki usó su Byakuran. El perro estaba cerca, y sería muy sencillo capturarle. Hibiki les dio las indicaciones a Len y a Yui, mientras el continuaba vigilando. Yui se acercó por el lado derecho del perro pero este la esquivó y escapó, o eso pensaba, porque había caído directamente en la trampa, ya que en esa dirección estaba Len que lo capturó con su sombra.

- Misión completada – Len estaba satisfecho.
- Bien hecho, chicos. Ahora llevaremos al pequeño a la villa y...

Antes de poder terminar la frase, Kiba detectó algo. A los dos ANBU que les seguían les había pasado algo, Kiba utilizó de inmediato su olfato y fue entonces cuando se dio cuenta de que el plan del Consejo parecía que había funcionado. Naruto estaba cerca. Kiba se inventó una mentira para que sus alumnos volviesen a la villa sin él.

- ¿Qué pasa maestro?
- Nada, es solo que estoy cansado de que esos ANBU nos sigan. Id volviendo a la villa. Yo voy a hablar con ellos – la mentira era demasiado forzada como para que todos sus alumnos picasen, pero...
- De acuerdo, nos iremos adelantando – dijo Hibiki

Los tres empezaron a moverse hacia la villa con el perro, mientras Kiba y Akamaru avanzaban hacia Naruto. Cuando Kiba estuvo lo suficientemente apartado, Hibiki se detuvo.

- Ya pensaba que te habías creido lo de Kiba – dijo Len.
- No. Pero si quiero acercarme, tengo que hacerlo sin que sospeche.
- Pero te detectará con el olfato.
- No necesariamente – Hibiki sonrió -. El viento viene hacia nosotros así que nuestro olor no le llegará tan fácilmente, y seguro que estará tan preocupado por el combate que no se molestará en intentar detectar nuestro olor.
- ¿Y qué pasa con los ANBU que nos seguían? - se preguntó Yui
- No había ningún ANBU era una mentira.
- No es cierto, Len. Si que había dos ANBU siguiéndonos, pero desde hace un rato dejé de detectarles. Seguro que mi padre es el que se ha librado de ellos. - Hibiki apretó los dientes al recordar a su padre
- ¿Y tú les podías detectar?
- Puede que tus ridículas sombras no puedan, pero a estos ojos no se les escapa nada – Hibiki se señaló sus ojos blancos.
- Es posible, pero gracias a mi técnica te he salvado el pellejo en más de una ocasión.
- Ya basta chicos, no empecéis.
- Bueno. Llevad al perro a la villa mientras yo...
- De eso nada – interrumpió Yui -, nosotros te acompañamos. Al fin y al cabo somos un equipo.
- Pero...
- Yui tiene razón. Puede que no me guste complicarme la vida con peleas peligrosas, pero aunque me cabrees, eres nuestro compañero – Len le dio un suave puñetazo en el hombro a modo de complicidad.
- Gracias, chicos. Pero... ¿qué hacemos con el perro?
- No creo que pase nada por dejarlo un rato por aquí. Luego le volvemos a buscar y asunto solucionado.
- Eso nos traerá muchos problemas con el maestro – se lamentó Len -. Pero no nos queda otra.

Los tres genin se lanzaron hacia su objetivo en contra de toda orden y lógica.

[FanFic de Naruto] Asesino Suelto - Capítulo 6 (Apéndices)

Fuuton Kaiten (Rotación de Viento)
La técnica de Naruto es una copia de la técnica que usa Neji en el examen de chunin, solo que Naruto como no puede imitarla del todo, utiliza su habilidad con el elemento de aire para crear algo similar.

Kawamura Kenta
Con respecto a los que pensaban que era Suigetsu el otro encapuchado, quería que el compañero de Naruto fuese uno de los espadachines de la Niebla (los Shinobigatana), pero también que fuese totalmente nuevo, así que tomé las dos características más propias de todos los que aparecieron en la serie. Los dientes de tiburón y una espada a la espalda. Para evitar confundirlo con Suigetsu, en el capítulo 4 añadí esto a su descripción: "[...] sus ojos eran negros, su cabello era de color oscuro y muy revuelto [...]"

Nombres en clave para los ANBU
En la historia Konohamaru llama a los compañeros como Moegi y Udon, porque sabe que Naruto ya se ha dado cuenta de sus identidades y es tontería intentar ocultarlas. Además así me ahorro el inventarme nombres :P

[FanFic de Naruto] Asesino Suelto - Capítulo 6

Al día siguiente, los tres genin acudieron al edificio de misiones antes de la hora, para así recopilar toda la información sin que Kiba se enterase.

- No he conseguido descubrir nada, y eso que he rebuscado entre todos los papeles de mis padres.
- Yo tampoco he conseguido ningún resultado, aunque tuve que abandonar la sala de archivos chunin antes de ser descubierta, pero no creo que hubiese nada.
- ¿Y tú Hibiki? Parece que hoy estás algo raro...
- Bueno, chicos. Yo si que he descubierto su significado.
- ¿De veras? - preguntaron sus dos compañeros emocionados.
- Es que... - a Hibiki aun le costaba admitir lo que había leido.
- Pero ¿qué código usó el maestro? - le presionó Yui – Nos vendría muy bien para saber más sobre él.
- La verdad...
- ¿Sí? - Len y Yui se emocionaban más a cada momento. Descubrir los códigos que usaba su maestro era algo que todo genin desearía conocer.
- La verdad es... La verdad es que no hay ningún código – Len y Yui no se creían lo oían
- ¿Seguro? - Len pensaba que su compañero se habría equivocado
- Solo es... el número de registro ninja.

Al oír eso, Len y Yui se quedaron mudos. Sabían que su maestro no era el más listo de todos los jounin, pero enviar un mensaje secreto sin codificar... eso superaba todo lo imaginable. Y por eso intentaron buscarle la lógica.

- Bueno... - comenzó Yui – memorizar los números de registro ninja también tiene su mérito ¿no?
- Sí... seguro que sí – secundó Len –. Pero más importante, si es un número de registro ninja ¿a quién le pertenece?
- Pues verás, el código es...
- Mira, Misao. Es el chico de ayer.
- Oh... mierda. - Len se echó la mano a la cabeza al ver como Hibiki se quedaba con cara de alelado al ver a la chica, y con ello también perdía el hilo de la conversación.
- ¿El chico de ayer? - la pregunta salió de la boca de una jounin bastante más mayor que Kiba.
- Misao le golpeo ayer cuando... ¡Ay!
- No hace falta que cuentes esas cosas, Miyu. - Misao estaba colorada, e intentaba esquivar la mirada de Hibiki
- Ya veo – rió la jounin, y después se dirigió hacia el grupo -. Vosotros sois los alumnos de Kiba ¿verdad?
- Sí
- Seguro que os enseña bien, aunque cuando tenía vuestra edad era muy escandaloso.
- No debería contar esas cosas, maestra Kurenai – Kiba apareció tras ella -. Supongo que este debe ser tu equipo.

Kiba les explicó a sus alumnos que Kurenai fue la maestra de su grupo, en el que también estuvo la madre de Hibiki. Durante un rato estuvieron charlando de los viejos tiempos, hasta que cada uno se fue a cumplir con sus respectivas misiones. La misión de ese día consistiría en transportar un importante objeto hasta una aldea cercana a la frontera con el país de la Catarata, y en cuanto Kiba les dio los detalles, partieron en dirección a la aldea con dicho objeto. El viaje era largo y les llevaría más de un día llegar hasta allí, así que Kiba les apremiaba para que fuesen más rápido. Las horas fueron pasando, y Len y Yui intentaron sonsacarle a Hibiki el nombre que antes no les llegó a decir, pero como Kiba estaba todo el rato junto a ellos, nunca se presentó la oportunidad de revelarlo. La noche se les echó encima, así que Kiba decidió que acamparían, y se turnarían para vigilar. Kiba hizo el primer turno, y después le tocó a Len. Una vez que el jounin y Akamaru se durmieron, Len despertó a Yui y a Hibiki.

- Ahora que el maestro está dormido, ya puedes decirnos lo que descubriste. - susurró Len
- De acuerdo. El número de registro ninja, es del último Hokage.
- ¡Qué! - Len no pudo evitar soltar un pequeño grito, pero inmediatamente se tapó la boca, y tras comprobar que Kiba seguía dormido continuó - ¿Te refieres al que mató al señor feudal?
- Sí. - Hibiki se mostraba preocupado y cabreado
- Un momento... - intervino Yui - el último Hokage ¿no era tu padre?
- No es algo de lo que esté orgulloso.
- Es cierto, ya no me acordaba.
- Estoy seguro de que si el maestro nos dejó atrás no fue porque no necesitase nuestra ayuda, sino porque no quería que yo le viese.
- ¿Y qué piensas hacer?
- La próxima vez que el maestro intente dejarme atrás, le seguiré. No puedo dejar que escape, no puedo perdonarle por lo que hizo.

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Mientras tanto, en otro punto del país del Fuego, un equipo ANBU alcanza a un par de personas.

- ¡Alto ahí! – gritó uno de los ANBU
- Parece que nos han encontrado.
- No importa. Pero yo me encargaré de esto, Kenta.
- ¿Kawamura Kenta? Nunca se me habría ocurrido pensar que te asociarías con uno de los Espadachines de la Niebla.
- ¡Ju ju ju! - rió Kenta – Eso nos facilita las presentaciones. Pero nosotros seguimos sin saber vuestras identidades.
- No es necesario Kenta. ¿No lo piensas así, Konohamaru?
- ¿Incluso con la máscara me reconoces, Naruto? - tras eso Konohamaru se apartó la máscara – Pero así, por fin podremos enfrentarnos.
- ¿Y el que venza será Hokage?
- Eso no tiene gracia, Naruto – Konohamaru se mostraba enfadado -. Por tu culpa, los Hokages han perdido el respeto de la gente. Y por eso no puedo perdonarte.
- Veo que ahora no sirven las disculpas.
- Así es Naruto.

Konohamaru lanza un kunai a Naruto que lo esquiva con facilidad, pero así consigue situarle en donde quería. Konohamaru salta hacia Naruto y comienza a lanzarle puñetazos y patadas que su viejo amigo logra detener con sus brazos. Al cabo de unos instantes, Naruto también comienza a atacar y ambos llegan a un punto en que paran tantos puñetazos como le lanza su adversario. El ANBU, viendo que así no logra nada, aprovecha un pequeño descuido para lanzar una fuerte patada hacia un lado del estómago. Naruto logra protegerse por poco, pero el golpe le lanza unos metros. Konohamaru se abalanza sobre él, pero Naruto se defiende enviándole unas surikens que Konohamaru intenta apartar. Pero una de ellas logra acertarle en el brazo, atravesando parte del traje protector. Hace caso omiso de la herida, Konohamaru sigue avanzando hacia Naruto y de nuevo comienzan un combate cuerpo a cuerpo. Al igual que antes, cada puñetazo de uno de los adversarios es detenido o esquivado por el otro, pero Naruto encuentra un punto débil del que sacar provecho, la shuriken que lanzó antes seguía clavada en el brazo de Konohamaru. Naruto lanza un puñetazo hacia un lado y Konohamaru reacciona para detenerlo con el brazo, pero en ese momento Naruto aprovecha para introducir un dedo en el centro de la shuriken y la arranca. Konohamaru afectado por el dolor no ve el siguiente puñetazo de Naruto que le golpea en el estómago, lanzándole unos metros, hasta que un árbol detiene su avance. Antes de que Naruto se le acerque, Konohamaru lanza unas shurikens que son esquivadas con facilidad. Pero cuando el adversario se dispone a avanzar el sonido de una cuerda cortándose tras de él, le advierte del peligro. Las shurikens no eran para él sino, para activar una trampa. En apenas unos instantes decenas de shurikens surgen de entre los árboles hacia la posición de Naruto, y Konohamaru remata la faena lanzando otras tantas hacia él, en esa situación no puede esquivarlas todas, así que decide hacer uso de un jutsu.

- Esa postura es... ¿de los Hyuga? - piensa Konohamaru con sorpresa
- ¡Fuuton Kaiten! - (Rotación de Viento)

Imitando la postura de la técnica Hakkeshou Kaiten, de los Hyuga, Naruto comienza a girar sobre sí mismo creando una corriente de viento en forma de esfera a su alrededor, con la que consigue desviar todas las shurikens. Sin embargo, Konohamaru reconoce rápido el elemento de la técnica y decide sacar provecho de ello, y rápidamente pone sus manos en la postura del sello del tigre.

- ¡Katon Goukakyuu no Jutsu!
- Parece que vas a tener problemas – bromeaba Kenta

Una bola de fuego sale de la boca del ANBU en dirección a la esfera de aire en donde se protegía Naruto. El choque del fuego y el viento provoca una gran columna de fuego en cuyo centro debería encontrarse Naruto. Pero había algo que no le terminaba de convencer a Konohamaru. En cuanto el fuego se disipó sus sospechas se hicieron ciertas. Naruto ya no estaba, pero solo había un sitio por donde podía haber escapado. Konohamaru abandona velozmente su posición, bajo la cual el suelo empieza a agrietarse y tras este surge Naruto intentando golpearle. Konohamaru esquiva el primer golpe, pero Naruto resulta más rápido y consigue asestarle un segundo golpe con su pierna. Los dos contrincantes se detienen un momento.

- Parece que no voy a poder tomarmelo a la ligera. - Konohamaru pasó sus dedos por la herida del brazo - Pero te recomiendo, que tampoco tú me tomes a la ligera. - Naruto se da cuenta de lo que va a hacer y corre para evitarlo, pero Konohamaru ya ha pensado en ello - ¡Moegi, Udon!
- ¡Sí! - los dos compañeros de Konohamaru se colocan rodeando a Naruto y los dos ejecutan la misma técnica - ¡Katon Goukakyuu no Jutsu!

Dos bolas de fuego avanzan contra Naruto, pero Kenta se interpone.

- ¡Suiton Suijinheki! - Un gran muro de agua los protege de las llamas, pero no evitan que Konohamaru termine los sellos y pose su mano en el suelo.
- ¡Kuchiyose no Jutsu! ¡Adelante, Enma!

Cuando el humo de la técnica comienza a disiparse hace su aparición el rey mono, Enma.

- ¿Y esa especie de gorila?
- No lo subestimes, Kenta. Es el rey mono, Enma. Su fuerza no tiene nada que envidiar a la de los Kages.
- ¿Lo dices en serio?
- Será mejor que te ocupes de Moegi y Udon.
- ¿Te refieres a esos dos? - preguntó Kenta señalándolos.
- Sí. Mientras, yo me encargaré de Konohamaru y Enma.
- Esta bien. Acepto tus condiciones.
- Nunca creí que volvería a enfrentarme a un Hokage – gruñó Enma -, aunque es la primera vez que lucho contigo, Uzumaki Naruto.
- A mi tampoco me alegra tenerte como contrincante.
- ¡Enma! – Konohamaru le miró y al momento ambos ya estaban sincronizados.

Konohamaru avanzó por la derecha, mientras que Enma fue por la izquierda. En poco tiempo alcanzaron a Naruto que en vista a la situación realizó un par de Kage Bunshins para que le ayudasen. Mientras los dos clones se encargaban de Konohamaru, el original luchaba contra el rey mono. Konohamaru apenas podía detener los golpes de dos Narutos, pero no desistía en su empeño. Mientras, Enma le propinó un puñetazo en la cara al original, que le apartó unos metros, pero tras recuperarse Naruto se lanzó contra él, esquivando el siguiente golpe y acertando un codazo en la cara del mono y un segundo puñetado en el pecho. Enma salió disparado contra los árboles.

- ¡Enma, transfórmate en el Bastón Indestructible!
- ¡Vale!
- Mierda – Naruto se preocupó con razón

Enma se convirtió en un bastón negro y se abalanzó contra Naruto. Este lo esquivó, pero Konohamaru lo pudo agarrar y de un giro se libró de los dos clones. Naruto se apartó de ellos, pero el bastón de alargó y Konohamaru lo empezó a mover de un lado a otro, destrozando suelo y árboles a su paso. Alzó el bastón sobre si mismo y con un movimiento descendió con gran velocidad hacia Naruto, que intentó protegerse creando un gran número de clones encima suyo. El golpe fue tan devastador que los clones desaparecieron, quedando solo un Naruto en el suelo. Konohamaru redujo el tamaño del bastón y tras acercarse a Naruto le atizó con él. Con un grito de dolor Naruto se esfumo en el aire. Solo era un clon, y el original surgía de debajo de la tierra de nuevo para capturar a Konohamaru inmovilizándole. Eso habría sido suficiente, de no ser por Enma, que aún convertido en bastón sacó sus brazos y sujetó con fuerza a Naruto y Konohamaru.

- Esto no funcionará, Konohamaru.
- No estaría tan seguro, Naruto. - y dicho eso Konohamaru se esfumó en una nube. No era más que otro clon.
- ¡Esto será el final! - el Konohamaru original cargaba contra Naruto desde el aire con un Rasengan en su mano. El golpe acertó de lleno en la espalda de Naruto, pero resultó ser otro clon, con lo que el Rasengan terminó acertando en Enma que al no poder esquivarlo se desvaneció en una nube de humo, deshaciéndose la invocación. En ese momento un nuevo Naruto apareció tras Konohamaru.
- Te dije que no funcionaría. - y de un golpe preciso, lo dejó noqueado

Por su lado, Kenta había estado luchando contra los dos compañeros de Konohamaru. Al principio ellos intentaron atacarle con pequeñas técnicas de fuego, pero Kenta era muy habil con el agua y ninguna resultó efectiva con él. Sin embargo, una vez comenzaron el combate cuerpo a cuerpo, obligaron a Kenta a hacer uso de su espada. Era una espada larga, y bastante ancha, similar a la decapitadora de Zabuza, pero sin los agujeros, no tan larga como esa, y con una hoja un poco más delgada. Haciendo uso de su chakra, Kenta la rodeó con una técnica de agua. Poco a poco los ataques de Moegi y Udon iban siendo detenidos por la espada y los mismos golpes de Kenta eran detenidos por ellos, pero había algo que no les gustaba. Parecía como si Kenta estuviese golpeando mal a posta. Cuando quisieron darse cuenta, la espada de Kenta había dejado un charco de agua a su alrededor y sobre sus ropas y piel, haciendo uso de la técnica de agua que rodeaba la espada. Habían caído en su trampa. Los dos intentaron apartarse, pero fue inútil; Kenta posó su mano en el suelo y el agua se levantó en el aire creando una prisión de agua sobre ellos. Sin embargo, Kenta les había dejado la cabeza fuera, para que no dejasen de respirar.

Konohamaru estaba completamente inmovilizado cuando recuperó la consciencia, y pudo ver que sus dos compañeros estaban atrapados en sendas prisiones de agua.

- ¿Por qué no nos matas como hiciste con el señor feudal?
- Porque no soy un asesino, Konohamaru. Deberías saberlo después de haber hablado con Kiba.
- ¿Cómo sabes que he hablado con Kiba?
- Porque si hubiese sido el consejo el que designase a alguien para esta misión, nunca elegirían a una persona con tantos vínculos conmigo. No es su estilo. Así que por eso se que has hablado con Kiba después de que me encontrase con él el otro día.
- Esta bien. Lo admito. Pero debes tener en cuenta que las pruebas que hay contra ti son demasiado incrimidatorias.
- Si tanto me odias por destruir la reputación de los Hokages, y tanto confias en esas pruebas. ¿Por qué no has luchado con todas tus fuerzas?
- Eso no es... - Konohamaru no sabía que decir
- Siendo así, creo que puedo contarte algo. Pero deberás ser tú quien decida que hacer después.

Al finalizar la conversación, Naruto y Kenta se marcharon, dejando atrás un clon de agua manteniendo atrapados a los tres ANBU. Cuando la técnica se deshizo, los tres ninjas intentaron buscar el rastro de Naruto, pero había desaparecido. Lo que hiciesen con la información de Naruto, ahora solo era decisión suya.

[FanFic de Naruto] Asesino Suelto - Capítulo 5

El día después de la misión, el grupo volvió a reunirse en para saber si les darían o no una nueva misión. Kiba no había llegado todavía, pero la impaciencia pudo más que ellos y optaron por entrar y esperarle dentro, al fin y al cabo a Kiba no le resultaría demasiado complicado buscarles con su olfato. La sala en donde se entregaban las misiones era muy amplia aunque no demasiado alta, y hoy estaba particularmente concurrida, al parecer muchos ninjas habían terminado sus misiones y estaban entregando sus informes, mientras que otros tantos estaban en la misma situación que el grupo al que pertenecía Hibiki. Entre todos los ninjas había algunos a los que Hibiki no había visto nunca, y entre ellos hubo alguien que captó toda su atención.

Parecía tener su misma edad, pero su pelo era oscuro y un poco largo, aunque no demasiado; sus ojos eran verdes y vestía con ropa de tonos rojos. Hibiki era incapaz de dejar de mirarla, y tampoco le importaría estar así mucho tiempo.

- ¿Qué te pasa Hibiki? - la pregunta de Len le sacó de sus pensamientos - ¿Qué miras con tanto detenimiento?
- ¡Qué! ¡Nada, nada! ¡No es nada! - la cara de Hibiki se había puesto roja como un tomate
- Conozco esa cara – intervino Yui -, aunque nunca te la había visto a ti. ¿Y quién es?
- ¡No es nadie! ¡Quiero decir, no se de lo qué me estás hablando!
- ¡Aahh! ¡No me digas que es esa chica! - Yui señaló a la chica que estuvo mirando Hibiki antes
- ¿Eh? Si que es guapa, sí. Diría que es demasiado guapa para ti, Hibiki. No tienes ninguna posibilidad.
- ¡No tienes narices de repetir eso!
- Si tanto te molesta... demuestra que me equivoco y pídela salir.
- Pe... pe.... pero... - Hibiki se puso aún más colorado – yo... yo no...
- Lo sabía. Sabes que es imposible. Y además... esto demuestra que eres un... cobarde – Len se lo dijo bien despacio para cabrearle más.
- ¡No! ¡Eso no es así! ¡Y te lo voy a demostrar! - Hibiki avanzó rápidamente hacia la chica, movido por la necesidad de hacer que Len retirase sus palabras
- Eres demasiado cruel, Len.
- ¿Cruel? Solo le he dado un empujoncito. Para una vez que le ayudo...
- Tienes razón. Hibiki nunca se atrevería a decirla nada, a no ser que tu le cabreases para eso, pero... ¿sabes de quien se trata? No la conozco.
- No se su nombre, pero su cara me suena de haberla visto por la academia. Creo que es un año mayor que nosotros.

Hibiki avanzaba hacia su objetivo, mientras su cabeza se llenaba de dudas y preguntas. ¿Qué la diría? ¿Le gustaría a ella? ¿Le rechazaría? Tenía miedo de este tipo de emociones, pero su orgullo le impedía echarse atrás en sus palabras, y más si a quien se lo dijo fue a Len, porque eso lo convertía en un reto que debía superar. Sus manos se movieron más rápido que su mente y las apoyó sobre la chica haciendo que le mirase, y de inmediato las palabras surgieron de su boca.

- ¡Me gustas! ¡Te gustaría salir conmi...!

Antes de que terminase la frase, la chica en un acto-reflejo le atizó un puñetazo de abajo arriba en toda la barbilla. Yui y Len se quedaron de piedra, y lo mismo con los compañeros de la chica desconocida.

- ...goo... - Hibiki terminó la frase tras caer al suelo
- Parece muy agresiva – Len no se esperaba esa reacción de la chica.
- Sí, aunque creo que solo han sido reflejos – dijo Yui -, creo que nunca había visto a nadie con unos reflejos tan temibles.
- ¿Eh? - la chica se sorprendió de sus propias acciones - ¡Lo siento! ¡Lo siento! ¿Te he hecho daño?
- ¡Ja ja ja ja ja! - rió uno de los compañeros de la chica – Lo siento chico, Misao siempre tiene los reflejos activados, pero no es mala chica. ¡Ja ja ja ja ja!
- No te burles, Tetsu. - se quejó Misao – Vuelve en ti, por favor, de veras que lo siento.
- No... no importa... no ha sido para tanto... - pronuncio Hibiki con algo de dificultad
- ¡Así me gusta Misao! ¡Me encanta tu forma de rechazar a los hombres! ¡Ja ja ja ja ja!
- No digas eso, Miyu. Solo ha sido un accidente.
- Puede ser... pero la culpa es suya por sorprender así a la gente.
- ¡Ja ja ja! Algo de culpa tengo también yo. - intervino Len – Al fin y al cabo yo le piqué para que se lanzase y...
- ¡No! - Hibiki se levantó como un rayo - ¡Ya he llegado hasta aquí y no voy a echarme atrás! Por eso, te vuelvo a pedir ¡qué salgas conmigo!

Un nuevo puñetazo de Misao acertó en el estómago de Hibiki dejándolo K.O. Y los compañeros de ambos se quedaron petrificados.

- Esto... me presentaré... Yo me llamo Len, ella es Yui y... nuestro compañero es Hibiki.
- Bueno... yo soy Tetsu.
- Y yo Miyu.
- Y bueno... nuestra compañera se llama Misao... y tiene muy buenos reflejos.
- No hace falta que lo jures – añadió Len mientras los cuatro miraban a sus dos compañeros
- ¡Lo siento! ¡Lo siento mucho! - Misao se disculpaba ante un derrotado Hibiki
- No... importa... si no es nada... - Hibiki intentaba quitarle importancia al terrible dolor en el estómago y que ahora asaltaba todo su cuerpo.
- ¿Qué pasa aquí?
- Maestro Kiba – respondió Yui -, nos adelantamos y bueno... es un poco largo de explicar.
- Bueno, no me importan los detalles, tenemos algo de prisa. Hoy no tenemos misión, y vamos a aprovechar toda la mañana para entrenar. - Kiba agarró a Hibiki, y Len y Yui les siguieron.
- Misao... me gusta ese nombre... - pensó Hibiki
- Esa chica – pensó Kiba -, ¿no es la hija de Sakura?

Kiba y su grupo abandonaron el edificio y se fueron al bosque a entrenar.

- Me pregunto por qué le atizaste ese segundo golpe, Misao.
- No... no lo se... Cuando me habló sentí la necesidad de pegarle.
- Yo creo que lo que sentiste fue otra cosa... pero no lo querías reconocer.
- No... no se de que me hablas... - Misao se puso colorada
- Chicos ¿pasa algo?
- Maestra. Sí a decir verdad, pasa algo muy interesante, Misao... ¡¡Ay!! - Misao le dio un codazo a Tetsu
- No, no pasa nada maestra, nada de nada.

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Durante todo el resto de la mañana, los alumnos de Kiba entrenaron con él y Akamaru. Búsqueda, lucha, aguante... tanto que al cabo del mismo, los tres estaban destrozados. Intentar ganar a Akamaru en una carrera era imposible, pero tanto Len como Hibiki eran muy cabezotas y no lo dejaron hasta que su cuerpo dijo basta.

- Bien. Por hoy ya es suficiente, y como no tenemos ninguna misión, os dejo la tarde libre.
- Gracias maestro Kiba.
- Pero mañana os quiero ver de nuevo en la sala de misiones, confío en que para entonces si que nos puedan adjudicar alguna.
- De acuerdo - asintieron los tres.

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Ya en la villa, y después de que Kiba y Akamaru los dejasen solos, los tres ninjas se quedaron un rato hablando.

- Je je je. La chica de antes es bastante difícil ¿no crees, Hibiki?
- Misao...
- Tierra llamando a Hibiki, responde – le dijo Len
- Perdón, no os estaba escuchando
- Espero que durante las misiones no te quedes pensando en ella, porque sino vamos listos.
- Cambiando de tema – intervino Yui -, seguimos sin saber la identidad de la persona a la que persiguió el maestro. Y estoy segura de que no nos dijo la verdad cuando nos contó que había escapado antes de que él llegase, seguro que hay algo más.
- Es cierto.
- Pero Yui, ¿cómo lo vamos a descubrir? Solo tenemos un número y solo conocemos los sistemas básicos de codificación de la villa. - advirtió Len
- Dudo mucho que un jounin vaya a utilizar los mismos códigos que nos enseñaron en la academia, incluso tratándose del maestro Kiba, seguro que usaría algún código más complicado.
- Entonces yo revisaré algunos pergaminos de mi casa, por si encuentro algo sobre códigos ninja. Os recomiendo hacer lo mismo, pero no preguntéis a los mayores, o el maestro Kiba podría sospechar. - dijo Len
- Como yo no tengo muchos en casa, tendré que revisar los que hay en la academia. Intentaré colarme en la sala de los archivos de los chuunin. - dijo Yui
- Entonces yo intentaré buscar en los edificios del clan. Al fin y al cabo, guardan muchas cosas de importancia y como soy el primogénito no me dirán nada si me ven por alguna de las salas de estudio.
- ¿Aun seguís con las diferencias de clase?
- No del todo. Ya no se obliga a que lleven ninguna marca maldita en la frente, pero todavía nos tratan con preferencia a los de la rama principal. La verdad es que pienso que es una bobada, pero por una vez le sacaré provecho.
- Está bien, entonces haremos eso, y mañana reuniremos toda la información. Con suerte podremos sacar algo de todo eso.

Así pues, cada uno se fue a su casa a comer y después empezaron la investigación. Len buscó y rebuscó entre los documentos de sus padres, aprovechando que esa tarde estaban en una reunión con otros jounin. Encontró varios documentos donde se hablaba de diversos sistemas de codificación ninja, pero todos los resultados daban soluciones sinsentido alguno. Por su parte, Yui consiguió colarse en las salas de archivos de rango chuunin, pero sin ningún resultado. Y finalmente en el caso de Hibiki la investigación iba por el mismo rumbo. Había revisado numerosos documentos, pero nada que le diese sentido a esa serie de números, y la puerta se abrió tras él.

- ¿Qué haces Hibiki?
- Mama. Esto... estaba intentando buscar alguna técnica guay... - aunque en esa ocasión fuese mentira, era algo que solía hacer, sin éxito
- Está bien, pero no encontrarás nada entre esos papeles – Hinata empezó a recogerlos -. Además, ya va ha ser hora de cenar.
- Vaalee – asintió Hibiki

En ese momento, algunos de los papeles que estaba colocando Hinata se cayeron al suelo.

- Tranquila yo los recojo – se ofreció Hibiki

Rápidamente empezó a apilarles todos, hasta que su mirada se detuvo en uno de ellos.

012607

El mismo número que Kiba había escrito estaba ahí mismo, delante de sus narices. Pero lo que estaba junto a ese número era lo que le sorprendió.

- Hibiki, ¿te pasa algo?
- No. Nada. Toma – Hibiki recogió todos los papeles y se los pasó a su madre -. Me voy un momento a mi habitación, y en nada voy a cenar.
- Este niño... vaya un día más raro que tiene... - Hinata echó un vistazo a los papeles, y su cara se entristeció un poco – Ya veo, así que es por esto que se ha puesto así...

Hibiki entró en su cuarto y cerró la puerta al entrar. Entonces cogió un pequeño papel en donde había escrito el número para cerciorarse de que era el mismo que vio en los papeles. No había duda, ya sabía a lo que se refería la misteriosa cifra. Hibiki se cayó de rodillas y con la cabeza gacha golpeo contra el suelo con su puño.

- ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué de todos, tenías que ser tú? - su cara mostraba su enfado – La próxima vez... no te dejaré huir... lo juro.

[FanFic de Naruto] Asesino Suelto - Capítulo 4

El pueblo quedaba a unos cuantos kilómetros de la guarida de los bandidos, una distancia que los ninjas podrían recorrer rápidamente, pero no así su nueva compañera de viaje, la joven que había estado secuestrada por la banda de delincuentes. Además, ahora que otros ninjas habían acudido para llevarse a los bandidos detenidos, el grupo de Kiba podía dar la misión por concluida y optaron por acompañar todos a la joven hasta su pueblo. Yui la daba conversación y gracias a ella la chica se fue tranquilizando, aunque ahora que estaba a salvo se comenzaba a preocupar por sus padres y amigos que aún pensaban que estaba secuestrada. Tras un par de horas andando llegaron al pueblo de la chica. Los aldeanos estaban recelosos de los viajeros, pero al ver que la chica secuestrada ya estaba libre se tranquilizaron y les agradecieron su ayuda.

- Muchas gracias por rescatar a mi hija – dijo un hombre de unos 40 años -. Estábamos muy preocupados por ella. Pero... ¿qué ha sido de los bandidos?
- Ya no tiene que preocuparse por eso, todos han sido detenidos, y no volverán a molestarles.
- Me alegro... aunque si habéis sido vosotros... eso significa que el tipo del otro día era un timador...
- ¿El tipo del otro día? - preguntó Yui
- Sí. Cuando supimos del secuestro intentamos reunir un rescate pero ese mismo día un hombre llegó a la aldea y nos ofreció su ayuda por mucho menos. Aunque... como ya he dicho, ha resultado ser un farsante...
- ¿Cómo era?
- Llevaba una gran capa y una capucha le tapaba la cabeza, además iba con otro tipo, pero ese no parecía tener intención de ayudarle...
- Entonces, su inversión no fue en vano... La verdad es que cuando llegamos, la mayoría de los bandidos habían sido derrotados y la joven nos dio una descripción de su rescatador que coincide con la suya – aunque Kiba pensaba que la descripción era muy vaga, sería raro que fuese una coincidencia.
- ¡Qué! Esa es una buena noticia... Ahora, me arrepiento de haberlo llamado farsante.
- Pero, por casualidad, no recuerda más datos sobre esa persona y su acompañante.
- La verdad es que no mucho... La capucha le cubría bastante, pero tenía una mirada amable. Su compañero por el contrario parecía más peligroso. Sus dientes eran puntiagudos como los de un tiburón, pero a parte de eso no recuerdo más. Aunque puede que alguien del pueblo se acuerde de otra cosa. ¿Por qué tiene tanto interés?
- Quisiera agradecerle lo que hizo. Nada más.

Los aldeanos les ofrecieron cobijo y comida durante el día; día que los ninjas aprovecharon para obtener más información acerca del misterioso “héroe”. Kiba seguía preocupado por la sensación que sintió cuando el último bandido apareció atado de pies y manos, era una sensación que le resultaba conocida pero era incapaz de recordar a qué; ni siquiera su olor, que memorizó tanto como pudo, le daba la solución. Sin embargo, tanto él como Akamaru buscaron su olor por todo el pueblo, pero lo único que pudieron asegurar era que ya no estaba allí. Hibiki había buscado cualquier pista usando su Byakuran, pero tampoco consiguió ningún resultado y lo mismo le pasó a Len tras preguntar a bastantes personas. Yui fue la única que consiguió concretar algo más la descripción del acompañante del hombre misterioso. Según la información que pudo obtener, ese hombre llevaba una espada a su espalda, sus ojos eran negros, su cabello era de color oscuro y muy revuelto, y había comprado un poco de ropa usada antes de irse, pero lo principal fue que pudieron distinguir una especie de bandana ninja semioculta en su ropa, aunque el símbolo seguía siendo un misterio. Kiba estaba decepcionado, ya que con tan solo esa información poco o nada podían hacer así que decidió que debían volver a la guarida de los bandidos y desde allí, el buscaría el rastro con más facilidad.


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Tras comprar algo de comida para la búsqueda, los ninjas volvieron a la cueva de los bandidos. Aunque los otros ninjas ya se habían llevado a los bandidos, la mayor parte de las mercancías robadas continuaban allí, y todavía tardaría hasta que los ninjas encargados las separasen para devolvérselas a sus respectivos dueños, pero eso no era problema de Kiba en esos momentos, tenían que buscar a su nuevo objetivo y descubrir de quien se trataba. Kiba y Akamaru olfatearon por toda la cueva y sus alrededores, el olor que buscaban estaba por todas partes, pero lo difícil era saber por donde se fue, sobretodo teniendo en cuenta que supuestamente había usado un Kage Bunshin o alguna técnica similar. Akamaru finalmente dio con el rastro y comenzaron a seguirlo. Este se alejaba de la cueva en dirección sureste, hasta que llegaron a un camino y desde allí parecía que el rastro continuaba la senda sin salirse de ella. Durante varios kilómetros, continuaron por el camino, hasta que el olor cambió ligeramente. Para otros rastreadores habría significado el fin de la búsqueda, pero Kiba pudo notar que el nuevo olor seguía perteneciendo a la misma persona, aunque ahora empezaba a pensar en la posibilidad de que estuviese intentando despistarles. Nuevamente, el rastro volvía a introducirse por el denso bosque. Según avanzaban y se iban adentrando más y más en el bosque, este se volvía más denso y lleno de olores, a Kiba le recordaba al bosque de la Muerte donde se celebraba parte del examen de chunin, pero ya no tenía dudas de que su objetivo intentaba despistarles y sabía muy bien el sistema que usaban para rastrear, al menos, el sistema que usaba Kiba, para rastrear. El jounin se giró hacia sus alumnos.

- Mi olfato no será muy útil por aquí, sobretodo si tenemos en cuenta que sabe que lo estamos buscando por el olor.
- ¿Entonces nos tenemos que ir así sin más?
- No necesariamente... - mirando a Hibiki – tenemos otros sistemas para las misiones de reconocimiento y búsqueda ¿no?
- Por supuesto, déjemelo a mí maestro. ¡Byakuran!

Las venas se marcaron por ambos lados de la cara de Hibiki, y su vista empezó a analizar todo el terreno. Pudo ver varios pájaros moverse por el bosque, los ciervos, hasta conejos y zorros, pero seguía sin ver el rastro hasta que al final dio con unas pisadas. No eran muy profundas y casi estaban borradas, pero eran recientes. Hibiki canceló su técnica y guió a sus compañeros rápidamente hacia su descubrimiento. Al llegar, Kiba volvió a analizar el aire, el olor estaba allí, pero había vuelto a cambiar. De nuevo intentaban darles esquinazo, pero no se dieron por vencidos y siguieron su avance. El bosque seguía siendo muy denso y el olor muy difícil de diferenciar entre todas las plantas y animales de exóticos olores, incluso había unas sanguijuelas de una especie similar a las de que usaron como trampa en el bosque de la Muerte, lo que le trajo a Kiba recuerdos de su primer examen a chunin.

- ¿Qué pasa maestro Kiba? - preguntó Yui – Parece contento.
- Es solo que esas sanguijuelas me han traído buenos recuerdos – dijo señalándolas
- ¿Buenos recuerdos? Pues a mi me parecen asquerosas
- Lo mismo digo - la secundó Len.
- ¡Lo sabía! - gritó Hibiki - En el fondo no eres más que un gallina, Len.
- Entonces por qué no coges una, señor Hyuga.
- No necesitas decirlo dos veces, a mi no me dan miedo – dijo al tiempo que cogía una.

Kiba no pudo reaccionar a tiempo y la sanguijuela clavó su boca en la mano de Hibiki cuando la agarró. Hibiki noto una repulsiva sensación cuando la sangre comenzó a abandonar su cuerpo para ir con el invertebrado, pero Kiba se lo quitó antes de que le sacara más.

- ¡Maldita sea! ¡Quedaos quietos por un momento! ¡No podéis poneros a jugar con estos animales o podríais salir muy mal parados! Pero lo peor será que si volvéis a cabrearme de nuevo... tendré que tomar medidas drásticas – su mirada se cruzó con la de su alumnos, sobretodo con Len y Hibiki que entendieron que era mejor no cabrearle más.
- De acuerdo – asintieron a la vez.

Por suerte, esa variante de sanguijuela no era venenosa, ni tan siquiera tuvo que lamentar marcas en su brazo de la mordida, porque aparentemente no parecía que las hubiese clavado demasiado. Tras el incidente continuaron su búsqueda donde la dejaron. El rastro les llevó hasta la ladera de una montaña y de nuevo otra vez al bosque. Así siguieron un buen rato, hasta que Kiba finalmente dio con un último cambio en el olor, pero esta vez era mucho más reciente. Estaban ganándole terreno.

Durante otro buen rato, el grupo avanzó a través del denso bosque hasta que Kiba les ordenó detenerse. Hasta hacía poco la cara de Kiba estaba llena de euforia, por la ventaja que estaban sacando a su objetivo, pero ahora... su cara se había vuelto diferente, era como si estuviese enfadado, pero al mirar a sus alumnos parecía que se transformase en preocupación. Avanzaron un poco más y de nuevo Kiba se paró.

- Vosotros esperadme aquí – la frase sorprendió a sus alumnos.
- ¿De qué hablas? Si ya sabes donde está, iremos contigo.
- Es cierto, no veo porque debemos quedarnos parados aquí – secundó Yui
- Por una vez, estoy de acuerdo con Len.
- Os quedaréis aquí y no hay más que hablar.
- ¡No! ¡Te acompañaremos! Será más fácil si somos más y...
- ¡He dicho que no! ¡Solo me estorbaríais! - los alumnos parecieron dolidos por esas palabras – Creo que ya se de quien se trata, y si estoy en lo cierto tendré que darlo todo, y será más fácil si solo estamos Akamaru y yo.
- Pero...
- Nada de peros – Kiba se dio la vuelta, pero antes de avanzar les dio una última orden -. Si no he vuelto en una hora... volved todos a la villa y entregad esto – Kiba cogió un pergamino y tras escribir algo lo cerro y se lo entregó a Yui.

Los chicos estaban muy preocupados pero no podían desobedecer la orden de Kiba. Los chicos esperaron unos minutos y al no ver ni oír nada empezaron a preocuparse.

- Ya estoy harto – se quejó Hibiki -. Necesito saber de quien se trata.
- Pero el maestro se puso muy serio, estoy segura de que si nos dio esa orden es porque era lo mejor, así que será mejor no desobedecer.
- Aquí nadie ha dicho nada sobre incumplir la orden, solo quiero saber de quien se trata.
- Pero no podrás saberlo si te quedas aquí.
- ¡Ja ja ja ja ja! ¿Eso crees Len...? Piensa un poco, si el maestro quiere que entreguemos ese papel, entonces ahí tiene que estar la información que necesitamos. Y yo tengo la forma de hacerlo sin necesidad de abrirlo. ¡Byakuran! - Hibiki echó un vistazo al documento
- ¿Y bien? - le apremió Len cuando anuló la técnica
- Debe estar en clave, porque solo hay una serie de números. 012607
- Eso no nos sirve para nada, tendremos que seguir esperando.

Pasaron otros pocos minutos, y al final Kiba volvió montado en Akamaru.

- ¡Maestro! ¿Qué ha pasado?
- Nada, nada... - Kiba estaba pensativo y lo mismo pasaba con Akamaru – Al final, el rastro desaparecía. Intenté localizarlo de nuevo, pero fue inútil.
- ¿Y qué hacemos ahora?
- No hay mucho más que hacer... así que nos volveremos a la villa y esperaremos hasta la próxima misión.

Kiba le pidió a Yui que le devolviese el pergamino de antes y el grupo comenzó así su vuelta a Konoha. El viaje fue muy tranquilo, pero los tres genin notaban que su maestro estaba algo raro. ¿Sería cierto que no había encontrado nada?


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Konoha por fin se mostraba de nuevo al grupo, y cada uno se fue a su casa para descansar. Sin embargo, Kiba tenía que ir a informar del resultado de la misión, y justo después de contar lo sucedido se dirigió a otra sala para hablar con un pequeño grupo de jounin.

- Le he encontrado.

La frase de Kiba los sorprendió.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Web de AGR Studios

Aun en fase de diseño, pero la web del estudio ya está en marcha.

http://usuarios.lycos.es/agrstudios

martes, 13 de octubre de 2009

[FanFic de Naruto] Asesino Suelto - Capítulo 3

Tal y como ya sospechaban, la información que les sonsacaron a los bandidos era falsa. Perdieron varias horas guiándose por las falsas indicaciones recorriendo y comprobando un gran número de cuevas y otros posibles escondites que se encontraron en su camino. Kiba estaba preocupado, ya que sabía que los demás bandidos empezarían a sospechar de un ataque al ver que sus compañeros no volvían. Tenían que encontrar la guarida rápido y detener a tantos como pudiesen, pero no había ninguna garantía de conseguirlo.

El sol ya estaba descendiendo y la noche pronto tomaría el cielo, pero seguían sin encontrar ninguna pista. El olfato de Kiba tampoco servía, porque los bandidos habían camuflado muy bien su olor usando plantas del entorno. En ese aspecto eran muy hábiles, seguramente para evitar enfrentamientos directos contra los ninjas, ante los cuales estarían en desventaja; pero aún así no tenían garantías de que el resto de los bandidos fuesen tan débiles en la lucha como los que habían capturado antes. Finalmente, Kiba se resigno y dejó de preocuparse por esos detalles, ya que de poco importaban si los bandidos escapaban antes de su llegada. Pasaron otras dos horas, y ahora la luna iluminaba el despejado cielo nocturno. Los ninjas seguían sin obtener resultados y Kiba decidió que debían acampar para que sus alumnos recuperasen fuerzas; y mientras tanto él y Akamaru continuarían revisando el bosque. Los genin se turnaron para vigilar mientras echaban una siesta nocturna, y el primer turno sería para Hibiki. Durante media hora no pasó nada, pero finalmente algo perturbó los sentidos de Hibiki. Usando su Byakuran, el joven Hyuga analizó todos los alrededores y finalmente lo vio. Era un hombre que a duras penas podía moverse, pero lo que realmente llamó su atención era que el hombre tenía una espada y llevaba ropas con las que era fácil ocultarse entre la espesura del bosque. Gracias a eso Hibiki dedujo que se trataba de uno de los bandidos. Sin más preámbulos, despertó a sus compañeros y buscaron a su maestro.

Kiba y Akamaru seguían buscando indicios de los bandidos, pero todos sus intentos resultaban inútiles. Si pasado otro día no los localizaban, tendrían que volver a la villa con la misión fracasada. Sin embargo, la desilusión del jounin no duró mucho tiempo, ya que pudo notar que sus alumnos se movían hacia él; y la única razón para ello, era que hubiesen encontrado algo. Kiba giró y avanzó velozmente hacia ellos seguido por su fiel compañero. En poco tiempo el comando ninja estuvo de nuevo reunido y Kiba le pidió información a los genin.

- Hay un bandido a poca distancia de aquí – le respondió Hibiki orgulloso -. He podido verlo gracias a mi increíble habilidad ocular.
- Bien hecho, ahora tenemos que...
- ¿Tu increíble habilidad? - refunfuño Len – No se que tiene de increíble una técnica que es automática.
- ¡¿Automática?! ¡El Byakuran requiere de un duro entrenamiento para controlarlo! Además, estoy seguro de que lo que pasa es que tienes envidia de que las técnicas de mi clan son mucho más útiles que las que solo sirven para “atar sombras”...
- ¡Serás...!
- ¡Basta ya chicos! - les reprendió Yui
- Gracias, Yui. ¡Hibiki, Len, dejad las peleas para más tarde! Ahora tenemos que ir hasta donde está ese hombre.
- ¡Y seré yo quien os guíe gracias a mi...!
- ¡¡HIBIKI!! - gruño Kiba - ¡¡Deja de presumir y empieza a moverte!!

Kiba se cabreaba fácilmente con sus alumnos. Algunos, como broma, decían que tenía un humor de perros, pero ninguno se atrevía a decírselo a la cara. Aunque en el fondo él apreciaba el esfuerzo de sus alumnos y siempre intentaba hacer que se centrasen en la misión.

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En poco tiempo localizaron al hombre, y empezaron a observarle. Estaba claro que había estado luchando hacía poco y que era por eso que apenas podía moverse, aunque apenas mostraba heridas. Su cara era una mezcla entre el miedo y el dolor, y todo apuntaba a que estaba huyendo de su agresor. Pero tras observarle detenidamente, Kiba estaba seguro de que era uno de los bandidos que buscaban, y ya que no parecía tener intención de volver a su guarida, necesitaban pararle para sacarle información. Kiba le hizo una señal a Len, y este se acercó tanto como pudo al hombre evitando que le descubriese. Cuando quiso darse cuenta ya estaba atrapado en la técnica del clan Nara.

- ¡Qué es esto!
- Será mejor que no te muevas y nos des...
- ¡Dejadme! ¡Soltadme! ¡No quiero que me vuelvan a atacar!
- Tranquilo señor, por ahora solo queremos... - se adelantó Hibiki
- ¡Quieto ahí, Hibiki! ¡Le he atrapado yo con “mi” técnica! ¿¡A qué ahora no es tan ridícula!? ¿Eh? - Len le hizo burla a Hibiki sacándole la lengua, y al estar atrapado en la técnica de sombras, el bandido hizo lo mismo - ¡JA JA JA JA JA!
- Len, no te burles de Hibiki... ji ji – incluso Yui se divertía con lo ridículo de la escena
- ¡Basta! ¿Es qué no podéis dejar de picaros por un momento? ¡Esto es una misión! ¡Sed serios!
- ¿Por qué a mí? - lloró el bandido
- Seré yo quien le interrogue. Y será mejor que responda a todo. Porque hoy ya estoy muy cabreado – la mirada que le echó Kiba se asemejaba tanto a la de un demonio, que el bandido asintió sin que las palabras pudiesen salir de su boca -. En primer lugar, tú eres uno de los bandidos que asaltaban a los viajeros de estos caminos ¿verdad?
- Sí.
- ¿Cuántos sois en total?
- Nunca... nunca los he contado... - el bandido se asustó de nuevo al mirar al cabreado Kiba - ¡Pero puedo contarlos ahora mismo! Déjeme pensar... quince... no. Dieciséis. Sí, somos dieciséis.
- ¿Dieciséis? - a pesar de que con el de ahora ya tenían a cuatro, seguían siendo demasiados para tener garantías de poder detenerles a todos sin que alguno escapase. - Otra cosa, ¿de quién huías? ¿Habéis tenido una pelea interna?
- No... no ha sido eso... Nos han atacado mientras revisábamos unas mercancías.
- ¿Quiénes han sido?
- Eran decenas, pero todos iguales.
- ¿La misma ropa? - preguntó Yui
- No, no. Cuando digo iguales, digo que eran iguales... su cara era la misma...
- Kage Bunshin – pensó Kiba -. Eso nos deja claro que fue otro ninja.
- ¿Algún otro ha escapado?
- Sí. Shin escapó usando como rehén, a una chica. Aproveché eso para huir por otro lado.
- ¿Otra de la banda?
- No. En la banda solo eramos hombres...
- Ya veo. Era un secuestro – Kiba estaba cabreado, sabía que podía darse el caso, pero con rehenes sería peligroso, y además estaba el misterioso ninja -. ¿Viste si el ninja llevaba una placa en la frente con algún símbolo?
- No. No llevaba nada.

Kiba siguió sonsacándole información, lo cual resultaba muy fácil gracias a lo atemorizado que estaba el bandido. Tal era su miedo que incluso pareció feliz de que tras atarle, un perro ninja se lo llevase lejos de la zona. Con las nuevas señas, el grupo de Kiba avanzó velozmente hacia la guarida de los bandidos y cuando llegaron se encontraron con todos los bandidos derrotados, pero sin apenas heridas graves. Hibiki pudo ver que su maestro había notado algo raro en el aire, pero no sabría decir el qué. Aprovechando la situación empezaron a atar a todos los bandidos y Kiba envió un mensaje a la villa para que viniesen a recogerlos, ya que no disponía de suficientes perros ninjas para tanta gente. Tras dejar ese aviso e invocar un perro como vigilante, Kiba y Akamaru siguieron un rastro que era diferente al de los otros bandidos, llegando a la conclusión de que eso se debía a que además de un bandido, también iba otra persona, seguramente el rehén y detrás de ellos el misterioso ninja. Atravesando rápidamente la densa arboleda, finalmente llegaron a un camino y escucharon el grito de una chica. Al seguirlo hasta su origen dieron con su fuente, una joven vestida con kimono que estaba llorando apoyada en un árbol. Al ver a los ninjas se asustó, pero Yui la tranquilizó y la convenció de que eran de fiar.

- ¿Eras tú la que tenían secuestrada los bandidos?
- Sí. Hace dos días había salido a dar una vuelta con unas amigas, y nos asaltaron. Mis amigas pudieron escapar, pero yo y otra nos tropezamos y nos capturaron.
- ¿Qué pasó con la otra chica?
- La dejaron ir al pueblo para que les dijese a mis padres que solo me soltarían a cambio de que pagasen un rescate... - la chica se secó las lágrimas
- ¿Y qué a sido del bandido?
- Un desconocido lo separó de mí, y aproveché para huir, pero no sabía donde estaba y me perdí.
- ¿Qué aspecto tenía?
- Pues, con el miedo, no me fijé, pero llevaba una capucha.
- Eso no sirve de mucho... pero bien está lo que bien acaba. Te acompañaremos hasta tu pueblo. Len encárgate.

Antes de que Len se llegase a acercar a la chica, la cara de Kiba se sobresaltó y se giró para mirar la copa de un árbol. Al momento, un hombre cayó al suelo, atado de pies y manos y al que la chica identificó como el bandido que faltaba. Kiba intentaba buscar la presencia que le hizo sobresaltarse, pero ya era demasiado tarde, se había esfumado por completo.